domingo, 20 de diciembre de 2009

Angel


Ayer tuve una experiencia fuera de lo normal, estaba en mi cuarto, pensando en que escribir, cuando de pronto una voz inundó mi cuarto con palabras duces ,palabras que endulzaron todo mi ser.
Esa voz me dijo al oído que todo iba a cambiar llenando mi alma de paz, una paz que casi puedo asegurar que es la misma que se experimenta en el cielo. Con un calor que impondría celos en el mismo sol en una tarde de verano.
Recuerdo que me sentí regocijar con cada una de las palabras que me decía y me contaba que en cada uno hay algo especial que tenemos que regalar al mundo y a todo ser que nos rodea.
Que cada criatura viviente de esta tierra merece un respeto que se le tiene que dar, el mismo respeto que esperamos de los demás es el mismo que tenemos que dar.

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