
Era una noche como cualquiera, en Londres nunca hay novedad, a excepción de los supuestos asesinatos a los peatones y prostitutas que transitan por el barrio de Whitechapel , estamos de acuerdo que este no es un barrio lujoso, más bien se podría decir que la clase obrera es la única que habita esta zona.
En las calles ya casi no se ven a esas mujeres que venden amor, deben de estar espantadas por los sucesos, los callejones están cada vez más vacios, como si la tierra se tragara a la gente.
Estoy aun lejos de casa, me faltan varias cuadras por recorrer, a lo lejos puedo oír unos pasos de un hombre que camina detrás de mi silbando una canción que no me agrada, suena algo lúgubre.
Mientras continuo el recorrido noto que este sujeto sigue detrás mío y eso me inquieta un poco, pero no me dejare llevar por tontas conclusiones sin sentido. Escucho su silbido cada vez más cerca de mí, acelere el paso pero sigue detrás de mí y por no poner atención llegue a un callejón sin salida, el se acerca y yo me muero de miedo, no sé qué hacer, creo que me toco morir…

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