
Esta era una familia que tenía un puerquito y ya se querían deshacer de él, pero no podían. De repente dice el papá: “vamos a llevarlo a la feria, y cuando se suba a la montaña rusa nos regresamos a la casa”. Toda la familia está de acuerdo, lo llevan, lo suben y se regresan. Como en tres horas tocan la puerta y era el cochinito y le dice:
-Ya ni la chingan, está bien lejos, casi me pierdo. Estoy muy cansado, me voy a dormir.
Entonces la mamá dijo:
-Ya sé, hay que hacer un día de campo, le alquilamos un caballo y en cuanto se arranque el caballo regresamos.
Y toda la famila está de acuerdo. Lo llevan, lo suben y se regresan. Como en cinco horas tocan la puerta, era el cochinito y les dice:
-Ya ni la chingan, casi me pierdo. Estoy muy cansado, me voy a dormir.
El hijo mayor, desesperado, lo amarra, lo empaqueta y lo manda por mensajería a cualquier parte del mundo.
Al otro día la familia fue al aeropuerto a recibir al Papa. Toda la gente, emocionada, con la llegada del sumo pontífice, gritaba y alababa su nombre: ¡El papa, el papa, el papa!
A lo lejos se ve venir un avión blanco con vidrios polarizados. Entonces aquello fue la locura, todos gritaban; en esoo el avión aterriza y cuando se abre la escotila se baja el cochinito y les dice:
-Ya ni chingan, está bien lejos, casi me pierdo.
Estoy muy cansado, me voy a dormir.

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